Tortuga Leprosa cuidados (Mauremys leprosa)

    Si tienes una tortuga leprosa o estás pensando en tener una, sigue leyendo. Aquí encontrarás mucha información sobre las tortugas leprosas y sus cuidados.

    Características de la Mauremys leprosa

    Es una tortuga acuática que vive en estanques y con un caparazón ovalado de unos 18 cm de largo, más ancho en la espalda y comprimido dorsalmente. La zona dorsal del caparazón (espalda) tiene un  patrón marrón, oliva o negro en el que aparecen pigmentos alineados amarillos, naranjas o marrón rojizo, que se desvanece a medida que el espécimen envejece.

    La zona ventral (coraza o plastrón) es amarilla, verde o crema, con manchas negras que desaparecen con la edad (especialmente en las hembras). Presenta placas inguinales en la pechera que se encuentra completamente aplanada, por lo que carece de movilidad.

    La piel de la cabeza y las piernas es verdosa. Los ejemplares jóvenes tienen rayas anaranjadas o amarillas en el cuello y una pequeña mancha circular, anaranjada o amarilla, entre el ojo y el tímpano. Estas rayas y manchas son menos visibles en los adultos. Las patas delanteras tienen cinco dedos, mientras que las traseras sólo cuatro, con membranas interdigitales.

    Habitat de la tortuga leprosa

    Las tortugas leprosas españolas prefieren las masas de agua estancadas o de flujo lento. Están presentes en todo tipo de estanques, naturales o artificiales, embalses, presas, lagos de parques y jardines, así como en zanjas, canales de riego, piscinas, pantanos, arroyos y grandes ríos.

    No es muy exigente en cuanto al estado de conservación aunque prefiere la baja salinidad, pudiendo vivir en humedales altamente contaminados. Suele ocupar las zonas de mayor profundidad del humedal, con costas muy soleadas y, de ser posible, con vegetación acuática sumergida y terrestre en el límite perimetral. Está adaptada a vivir en masas de agua que sufren estrés estival y sequía.

    Comportamiento de la tortuga leprosa

    Es una especie acuática. Se alimenta y se aparea en el agua. Necesita praderas, rocas o troncos para tomar largos baños de sol en las costas o en las islas interiores del humedal.

    Puede hacer viajes por tierra para cambiar de humedal durante los períodos de sequía. Su dieta es principalmente carnívora:  cangrejos, larvas de anfibios, insectos, peces pequeños o carroña; aunque los adultos también pueden complementarla con material vegetal (algas y hierbas).

    Cuidados de la tortuga leprosa

    Estas tortugas precisan de un terreno en el cual puedan tomar el sol sosegadas. En el caso de que no les de el sol, deberías comprar una lámpara térmica que le aporte los rayos UVA y UVB que necesita. Siempre hay que intentar recrear las condiciones naturales del ecosistema donde vivía en libertad. Lo mejor para la tortuga sería que se tengan en un acuario al aire libre. Aunque son capaces de subsistir perfectamente en acuarios grandes.

    En el acuario te recomendamos tener una rampa para tortuga para que puedan salir del agua siempre que quiera y puedan tomar el sol.

    Otro objeto que recomendamos si vives en zonas frías es que le compresa un calentador de agua, de esta forma la temperatura de tu tortuga será la optima. Si el agua está demasiado fría la tortuga puede tener ciertos problemas e incluso morir.

    Si el tiempo lo deja, es mejor sacarlas al aire libre para que lo disfrute y se sienta como en su habitat natural. Desde aquí te recomendamos que uses mezcla de grava como sustrato para recrear los suelos. En acuarios, deberá tener un filtro de agua de espuma a fin de que filtre los nitritos y el amoníaco. La unidad del cartucho deja que se supriman las partículas en suspensión.

    Los grandes acuarios al aire libre son buenos para tener un filtro de cámara. Estos filtros poseen espuma por capas y es alimentado por una bomba sumergible. Es preciso contar con de un esterilizador ultravioleta para incorporarlo al circuito. Esto nos va a ayudar a que no aparezcan de algas en el agua y transformarla en agua verde. Asimismo contribuye a la desaparición de bacterias y virus.

    Dieta de la tortuga leprosa

    La nutrición natural es, en su mayor parte, proporcionada por algas filamentosas, lombrices, moluscos, larvas de insectos, pequeños anfibios, renacuajos y ciertas plantas acuáticas. Su dieta es omnívora, con lo que es fácil de sostener.

    Si la comida escasea, puede recurrir a la carroña. Si la tenemos en cautiverio se nutrirá en el agua y se puede dar de comer ciertas truchas, comida de gato rehidratada, flora de hojas frescas, caracoles, vermes y otros elementos cárnicos mas con poca grasa.

    Otra opción es que le demos a la tortuga leprosa comida prefabricada. Con esta comida seguro que no te equivocas ya que está desarrollada por grandes empresas y les aportará todos los nutrientes que la tortuga necesita de forma segura.

    Es aconsejable aportarle una buena fuente de vitaminas una vez a la semana. Lo más razonable es darle de comer 3 veces en semana. Si lo nutrimos más, su desarrollo va a ser excesivo y va a tener inconvenientes de higiene en el agua por exceso de excrementos.

    Reproducción de la tortuga leprosa

    Las tortugas leprosas españolas comienzan a aparearse a principios de la primavera, aunque pueden tener un nuevo período de apareamiento a finales de verano y principios de otoño. Normalmente ponen de 3 a 10 huevos en junio.

    La hembra elige un lugar soleado, despejado de vegetación y cerca del agua para excavar un nido en el que pone y entierra sus huevos. La incubación dura 2 o 3 meses; las tortugas recién nacidas emergen entre agosto y septiembre o hibernan en el nido hasta la siguiente temporada si las condiciones ambientales no son favorables.

    Especie amenazada

    Aunque es una especie muy resistente al deterioro de la calidad de su hábitat, también sufre algunas amenazas: la eliminación de fuentes de agua y la introducción de especies competidoras, como la tortuga de Florida, o depredadores exóticos (lucio, lubina negra, bagre).

    Curiosidades de la tortuga leprosa

    Las tortugas leprosas de estanque españolas no están ni enfermas ni son leprosas.  Aunque en algunos especímenes puede haber una masiva proliferación de algas dándole un aspecto desagradable, el término leproso fue asignado por el naturalista alemán August Friedrich Schweigger en 1812.

    Este autor se dio cuenta del número de nódulos o verrugas que el animal llevaba en su caparazón. Hoy en día se sabe que se deben a la descamación de la piel del lomo: la piel más vieja de cada placa está separada por los bordes, dando al animal un aspecto sucio y deteriorado.

    Especies similares a la tortuga leprosa

    Puede ser confundido con la tortuga de estanque europea. La pigmentación amarilla de la piel y la ausencia de placas inguinales en las especies europeas son la clave. También puede confundirse con la tortuga de estanque de Florida. Se distinguen por el menor tamaño del tipo Florida, la ausencia de la “oreja” o mancha amarillenta anaranjada detrás del ojo en las tortugas leprosas de estanque españolas adultas, y la pigmentación de su pechera: mucho más simple o ausente.

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